Aprendí sin duda
tuve que recorrer varias veces el díámetro...
necesité ir un rato a mí
paseé por tus curvas
fui de compras
abusé del mejor perfume
reviví algunas escenas
sufrí tus medias
acepté tus gafas
sentí nuestro arte
te dediqué una superficie en la que los puntos equidistan del centro
me quise transformar en tí
devolví la exageración a su puesto
y el amor empezó a crecer a lo ancho
y la pena se plantó en la repetición
Y otra vez, lo enorme se apoderó de mí
aquella pobre condenada a morir
por ser lo que era
El mar volvía a abrirse
los ratos de lágrimas para las pocas horas de sueño
y cada instante osado por no ser maldito que sea lo contrario
La fuente madre sin plural
La otra verdad descomunal
Y la humilde sabiduría que nos queda
habiendo visto el otro lado de la vereda.
martes, 19 de mayo de 2009
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